Quien como el,
que te tiene cada segundo
de su vida a su lado.
Quien como yo,
que diera toda mi vida
por tenerte un segundo
a mi lado.
Quien como tú,
que te mueres por un amor lejano
que no es: ni el, ni yo.
Quien como nosotros,
que nos morimos por ella,
mientras suspira por otro
cuando duerme contigo.
Quien como el otro,
que el tiempo a ella le ha borrado,
sonríe al destino, mientras
se sienta a comer a nuestro lado
todos los sábados al salir del trabajo.
René Campoverde
lunes, 18 de agosto de 2008
lunes, 11 de agosto de 2008
CONSTERNACION SENTIMENTAL
-Escucho sus gritos, siento su indiferencia, es tan cruel sin saberlo y tan dulce siendo solo ella. Creí haberla olvidado, pero volver a llevarme con ella, hizo que despertara todo el sentimiento que se encontraba oculto en mi corazón.
Hoy solo soy un ser que solo vive por ella, que solo respira por verla, y hoy es todo lo que me queda, conformarme con verla..-
-Ella es todo lo que quiero, lo que deseo y todo lo que aprecio, ella es mi mundo, es mi todo, sin ella no soy nadie, no existo, si lo hago es por ella.-
El mundo es adverso y es por eso que luchamos, el amor no es mas que una gota de esa adversidad, la mas amarga a veces y otras la mas dulce. Luís era una mas de esas victimas que padecen del mal de amor no correspondido, lleno de errores como todos pero merecedor digno de aprecio, de cariño, el no era una cosa, un objeto, el era un triste ser humano, quizás el mas triste de todos porque en su corazón había amor, cariño para todos, aunque el no lo demostraba, y para el nunca hubo nada, ni siquiera odio, lastima, tal vez. El no podía demostrar lo que sentía porque no sabía como hacerlo y nunca le daban la oportunidad para intentarlo.
Quizás ella no era la persona indicada para el, pero el la adoraba, la divinizaba, era la musa que perdieron los poetas y el cáliz de su salvación, tal vez el problema no era ella, si no las circunstancias en que el se enamoro, ya que ella estaba comprometida sentimentalmente y el solo era un conocido, alguien que se obsesiono con ella.
-¿Seguir luchando en esta vida?, ¡No!, ya no me place, mis intentos son inútiles y ya no tengo esperanza para seguir intentándolo.-
Eran aproximadamente las diez de la noche. El momento , las circunstancias lo habían vuelto mas débil y el ya no tenia control sobre si mismo, se dejo llevar por lo que sentía en ese momento, por lo que le daba ganas de hacer , y empezó a beber, a escribir y a recordarla. Ella estaba presente no física si no espiritualmente, esta vez el sentimiento era inmenso y ni el licor lo podía roer.
-Eres mi mundo, eres mi cielo,
eres el motor que me impulsa
a vivir, eres el manjar de
mi vida y eres el dolor que
me hace sufrir.-
Rápidamente las lágrimas emigraron a su cara y su rostro se empalidecía, fue sintiendo un dolor tremendo y llorando exclamo:
-Tanto amor por ti mi vida
yo siento, cual dolor que tu
me regalas, ¡Ten piedad,
por cristo de mi alma! o acábala
con un suspiro de la tuya.-
Tomando control de sus emociones, recordó su risa, sus palabras, su forma de ser y sonrió, elevo su ego y grito: ¡yo la quiero!
-Te seguiré queriendo, aunque tu
No me quieras, te amare en silencio,
Aunque tu no lo sepas y te
Llevare por siempre en mi mente
Aunque tú no me recuerdes.-
Borracho por demasiado licor ingerido, se encero en su cuarto, saco su revolver y siguió recordándola. Recordó su cara sonriente y se disparo en su pierna izquierda, recordó su mirada fría y llena de indiferencia y disparo contra su otra pierna, miro hacia el techo y repitió su nombre: -Pamela, Pamela, Pamela, maldita seas- y disparo contra su brazo izquierdo, soltó el arma y siguió recordando y se lleno de lagrimas. Ahora no solo le dolía el corazón, si no todo el cuerpo, le venían las imágenes una tras otra, lo atacaban sin tregua hasta que su sangre se esfumo de su cuerpo y su mente dejo de recordar.
De lejos se divisaba el lecho, donde había ocurrido el macabro acto. La puerta aun emanaba sangre, como si ella fuera la victima, el aire era demasiado denso, pesado, transmitidor de dolor, de resignación, de venganza…
En el interior todo estaba desecho y lo que no, fuera de su lugar, la sangre era el principal ingrediente del lugar, parece que el homicida quería teñir la casa de rojo. No había lugar que no estuviera cubierto.
En el cuarto se encontraron dos cuerpos: el de Luís y el de Pamela. El de ella tenía un solo disparo en la cabeza y el de el tres: uno en su pierna izquierda, otro en su pierna derecha y el último en su brazo izquierdo. Según los testigos cuando la chica ingreso, Luís ya estaba muerto, pues habían escuchado algunos disparos antes de su ingreso al lugar de los hechos.
René Campoverde
Hoy solo soy un ser que solo vive por ella, que solo respira por verla, y hoy es todo lo que me queda, conformarme con verla..-
-Ella es todo lo que quiero, lo que deseo y todo lo que aprecio, ella es mi mundo, es mi todo, sin ella no soy nadie, no existo, si lo hago es por ella.-
El mundo es adverso y es por eso que luchamos, el amor no es mas que una gota de esa adversidad, la mas amarga a veces y otras la mas dulce. Luís era una mas de esas victimas que padecen del mal de amor no correspondido, lleno de errores como todos pero merecedor digno de aprecio, de cariño, el no era una cosa, un objeto, el era un triste ser humano, quizás el mas triste de todos porque en su corazón había amor, cariño para todos, aunque el no lo demostraba, y para el nunca hubo nada, ni siquiera odio, lastima, tal vez. El no podía demostrar lo que sentía porque no sabía como hacerlo y nunca le daban la oportunidad para intentarlo.
Quizás ella no era la persona indicada para el, pero el la adoraba, la divinizaba, era la musa que perdieron los poetas y el cáliz de su salvación, tal vez el problema no era ella, si no las circunstancias en que el se enamoro, ya que ella estaba comprometida sentimentalmente y el solo era un conocido, alguien que se obsesiono con ella.
-¿Seguir luchando en esta vida?, ¡No!, ya no me place, mis intentos son inútiles y ya no tengo esperanza para seguir intentándolo.-
Eran aproximadamente las diez de la noche. El momento , las circunstancias lo habían vuelto mas débil y el ya no tenia control sobre si mismo, se dejo llevar por lo que sentía en ese momento, por lo que le daba ganas de hacer , y empezó a beber, a escribir y a recordarla. Ella estaba presente no física si no espiritualmente, esta vez el sentimiento era inmenso y ni el licor lo podía roer.
-Eres mi mundo, eres mi cielo,
eres el motor que me impulsa
a vivir, eres el manjar de
mi vida y eres el dolor que
me hace sufrir.-
Rápidamente las lágrimas emigraron a su cara y su rostro se empalidecía, fue sintiendo un dolor tremendo y llorando exclamo:
-Tanto amor por ti mi vida
yo siento, cual dolor que tu
me regalas, ¡Ten piedad,
por cristo de mi alma! o acábala
con un suspiro de la tuya.-
Tomando control de sus emociones, recordó su risa, sus palabras, su forma de ser y sonrió, elevo su ego y grito: ¡yo la quiero!
-Te seguiré queriendo, aunque tu
No me quieras, te amare en silencio,
Aunque tu no lo sepas y te
Llevare por siempre en mi mente
Aunque tú no me recuerdes.-
Borracho por demasiado licor ingerido, se encero en su cuarto, saco su revolver y siguió recordándola. Recordó su cara sonriente y se disparo en su pierna izquierda, recordó su mirada fría y llena de indiferencia y disparo contra su otra pierna, miro hacia el techo y repitió su nombre: -Pamela, Pamela, Pamela, maldita seas- y disparo contra su brazo izquierdo, soltó el arma y siguió recordando y se lleno de lagrimas. Ahora no solo le dolía el corazón, si no todo el cuerpo, le venían las imágenes una tras otra, lo atacaban sin tregua hasta que su sangre se esfumo de su cuerpo y su mente dejo de recordar.
De lejos se divisaba el lecho, donde había ocurrido el macabro acto. La puerta aun emanaba sangre, como si ella fuera la victima, el aire era demasiado denso, pesado, transmitidor de dolor, de resignación, de venganza…
En el interior todo estaba desecho y lo que no, fuera de su lugar, la sangre era el principal ingrediente del lugar, parece que el homicida quería teñir la casa de rojo. No había lugar que no estuviera cubierto.
En el cuarto se encontraron dos cuerpos: el de Luís y el de Pamela. El de ella tenía un solo disparo en la cabeza y el de el tres: uno en su pierna izquierda, otro en su pierna derecha y el último en su brazo izquierdo. Según los testigos cuando la chica ingreso, Luís ya estaba muerto, pues habían escuchado algunos disparos antes de su ingreso al lugar de los hechos.
René Campoverde
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