martes, 15 de abril de 2008

MI CUENTO SIN FIN

Eran aproximadamente las ocho de la mañana y el escuchar su nombre lo levanto, de inmediato se despertó, era David que venia a verlo para que lo acompañe a la universidad; retiraron rápidamente la orden de pago, cancelaron la misma en el banco y de más…
El tiempo avanzaba rápidamente y la hora esperada se acercaba.
El tenía una chica que le encantaba, pero el no sabia como decirle lo que sentía. Esa noche se había armado de valor, había escrito algo que ni el mismo entendía pero eso era lo que el sentía…
Algo como:

Te quiero; no me preguntes ¿Cómo así? Porque siempre te quise, desde que me botabas porque supuestamente tu mamá no te quería ver conmigo.
Me encantas; desde que te vi en el baile de gala de tu colegio y volvió a mi ese día la esperanza. Sabes me gustas toda, desde tu sonrisa, tus huequitos, tus estupideces, aun cuando estas enojada me gustas.

Y aun escribió más boberías, se las guardo en el bolsillo y salio; tal como se lo esperaba, se encontraba sentada en la entrada de la casa con su amiga, las saludo como de costumbre, se sentó frente a ellas y sin aguantar mas les dijo:

-Sabes ayer me puse a escribir una historia y un pequeño cuento, ¿quieren leerlos?- a lo cual las chicas contestaron: claro, déjanos ver. Enseguida saco dos hojas – toma el cuento, léelo tu – y la historia se la dio a su amiga, ella lo miro con cierta admiración y empezó a leer.

El sudaba demasiado, por ratos paresia que temblaba, hasta ganas de irse le daban, pero se mantuvo hay; apenas termino de leer, la miro y con voz temblorosa le dijo: ¿quieres ser mi enamorada?...
Ella se sonrojo un poquito y sin dejar de mirarlo, respondió: ……

LO SIENTO, PERO A ESTE CUENTO SOLO TÚ LE PUEDES PONER FIN.


René Campoverde

TRISTE ROSA

Triste rosa incolora
Sedienta de ese rojo carmesí
¿Dónde estas cuando uno llora?
Donde estabas, que no te vi.

Dices estar consiente,
Dices morir por mí,
Dime porque no estas presente
Cuando fallezco de amor por ti.

Solo un gemido de tu llanto ausente
Y un chasquido del ayer que perdí
Quedaron clavados en mi presente
Intimidando el futuro en mí.

Triste rosa incolora
¡Por qué aun me atormentas así!
Dime el porque de tu promesa
Y el porque de tu mentir.


René Campoverde

lunes, 7 de abril de 2008

POBRE ALMA MIA...

¡Pobre alma mia, llena de ilusiones rotas
sin esperanza desamparada
y entre jasmines sola!.

Segura te encontrabas
tocabas el cielo con las manos
entusiasmada, con un manto
cubierta exclamaste ¡yo loa amo!.

¡Pobre alma mia!, sin ilusión
desilusionada y como de
muerte condenada.

René Campoverde