Ayer toque tu puerta,
con miedo la toque,
se escucho el toc toc de la madera,
el pum pum de mi corazón.
Me senté en la escalera, esperando con emoción,
que apareciera tu demonio, tu otro yo,
que trapearas mis ganas de verte,
que me escupieras tu ¡No entiendes!.
Mas el silencio me envolvió,
sentí lo que tu no sientes,
todo el cuerpo se me estremeció,
llore un poco, aun inconsciente,
sin comprender que era el adiós.
Rene Campoverde
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